El voluntariado se entiende como “aquella serie de
personas que, voluntaria y solidariamente, deciden prestar una parte de su
tiempo y de sus facultades en beneficio de otros ciudadanos que lo necesitan,
en organizaciones y programas de acción social y sin recibir contraprestaciones
habituales en el mercado” (Gutierrez, 1997). Es decir, la definición de
voluntariado lleva con ella que se realiza de forma gratuita, sin esperar una
recompensa por ello, diferenciando así de las profesiones del ámbito social.
El primer punto que se trata es la definición y las
características del voluntariado, definiendo que si existe compensación
económica ya no se trata de voluntariado, haciendo referencia a la solidaridad
egoísta. Según esta teoría las personas realizamos tareas o asignaciones por
egoísmos, esperando algo a cambio, a pesar de que esta compensación no sea
monetaria o material. Considero que las personas que realizan funciones como
voluntarios sí que esperan algo a cambio, ya que en todas las exposiciones que
se han realizado en la universidad acerca del voluntariado tratan el tema de la
satisfacción personal que reciben los voluntarios/as, por lo que ese egoísmo
puede que no tenga una connotación negativa, pero sigue siendo egoísmo ya que se
espera algo a cambio. Considero que ante este tema, no está mal esperar esa
recompensa, ya que cómo trabajadores/as sociales también esperamos obtener algo
a cambio, a pesar de que los valores de solidaridad y de justicia social estén
presentes durante el ejercicio de la profesión. Por tanto, considero que estos
valores no están ligados a la obtención de una compensación y que cuando se
realiza una tarea se espera siempre algo a cambio, el problema es cuando estas
son realizadas únicamente para obtener algo a cambio y esta es la única
motivación, ya que no se estará pensando en nada más allá de esto, en vez de
pensar que el trabajo o la ayuda se realiza para otras personas.
Con ello, durante la sesión se habla de la
profesionalización de este voluntariado, que muchas veces realizan funciones
propias del Trabajo Social. Ante esta situación, considero que este tema no es
recriminable a los/as voluntarios y voluntarias, ya que son las entidades las
encargadas de asignar sus tareas (eje organizacional). Estas entidades se valen
del ahorro económico que supone el voluntariado frente a la contratación de
profesionales del ámbito social, abaratando los costes, pero estas personas
voluntarias no deberían realizar funciones de Trabajador/a o Educador/a Social,
dado que carecen de un conocimiento teórico, a pesar de que desde las entidades
se les pueda dar una formación como voluntarios/as.
Estos conocimientos teóricos son los que aportan una
metodología y unos objetivos a las intervenciones que se llevan a cabo (eje metodológico).
Las personas voluntarias llevan a cabo las funciones asignadas de la manera en
la que se les marca, pero son las personas profesionales las que marcan dichos
objetivos y la forma en la que llevarlos a cabo, amparados por ese conocimiento
teórico.
Bibliografía
Dictamen del Comité de las Regiones sobre
"La contribución del voluntariado a la cohesión económica y social". (2016). Madrid.
GUTIÉRREA RESA, ANTONIO: “Acción Social no Gubernamental. Análisis y reflexiones sobre las relaciones voluntarias”. Tirant lo Blanch, Valencia 1997 en http://www.iniciativasocial.net/voluntariado.htm
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