lunes, 13 de marzo de 2017

Reflexión sobre el voluntariado


El voluntariado se entiende como “aquella serie de personas que, voluntaria y solidariamente, deciden prestar una parte de su tiempo y de sus facultades en beneficio de otros ciudadanos que lo necesitan, en organizaciones y programas de acción social y sin recibir contraprestaciones habituales en el mercado” (Gutierrez, 1997). Es decir, la definición de voluntariado lleva con ella que se realiza de forma gratuita, sin esperar una recompensa por ello, diferenciando así de las profesiones del ámbito social.

El primer punto que se trata es la definición y las características del voluntariado, definiendo que si existe compensación económica ya no se trata de voluntariado, haciendo referencia a la solidaridad egoísta. Según esta teoría las personas realizamos tareas o asignaciones por egoísmos, esperando algo a cambio, a pesar de que esta compensación no sea monetaria o material. Considero que las personas que realizan funciones como voluntarios sí que esperan algo a cambio, ya que en todas las exposiciones que se han realizado en la universidad acerca del voluntariado tratan el tema de la satisfacción personal que reciben los voluntarios/as, por lo que ese egoísmo puede que no tenga una connotación negativa, pero sigue siendo egoísmo ya que se espera algo a cambio. Considero que ante este tema, no está mal esperar esa recompensa, ya que cómo trabajadores/as sociales también esperamos obtener algo a cambio, a pesar de que los valores de solidaridad y de justicia social estén presentes durante el ejercicio de la profesión. Por tanto, considero que estos valores no están ligados a la obtención de una compensación y que cuando se realiza una tarea se espera siempre algo a cambio, el problema es cuando estas son realizadas únicamente para obtener algo a cambio y esta es la única motivación, ya que no se estará pensando en nada más allá de esto, en vez de pensar que el trabajo o la ayuda se realiza para otras personas. 

Con ello, durante la sesión se habla de la profesionalización de este voluntariado, que muchas veces realizan funciones propias del Trabajo Social. Ante esta situación, considero que este tema no es recriminable a los/as voluntarios y voluntarias, ya que son las entidades las encargadas de asignar sus tareas (eje organizacional). Estas entidades se valen del ahorro económico que supone el voluntariado frente a la contratación de profesionales del ámbito social, abaratando los costes, pero estas personas voluntarias no deberían realizar funciones de Trabajador/a o Educador/a Social, dado que carecen de un conocimiento teórico, a pesar de que desde las entidades se les pueda dar una formación como voluntarios/as.


Estos conocimientos teóricos son los que aportan una metodología y unos objetivos a las intervenciones que se llevan a cabo (eje metodológico). Las personas voluntarias llevan a cabo las funciones asignadas de la manera en la que se les marca, pero son las personas profesionales las que marcan dichos objetivos y la forma en la que llevarlos a cabo, amparados por ese conocimiento teórico.

Bibliografía
Dictamen del Comité de las Regiones sobre "La contribución del voluntariado a la cohesión económica y social". (2016). Madrid.
GUTIÉRREA RESA, ANTONIO: “Acción Social no Gubernamental.  Análisis y reflexiones sobre las relaciones voluntarias”.  Tirant lo Blanch, Valencia 1997 en http://www.iniciativasocial.net/voluntariado.htm 

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